Definitivamente lo que puede decir sobre los niños: “No es lo mismo oír que escuchar”. La mayoría de los niños nacen siendo capaces de oír, pero siendo realmente capaces de escuchar a las instrucciones y advertencias de padres, maestros y amigos, es una habilidad que tu niño necesita aprender.

Mayormente se trata de practicar de maneras cotidianas. Trata estos seis consejos para ayudar a puntualizar las habilidades auditivas de tu niño pequeño.

Habla con tu niño frecuentemente. La manera más simple de sentar una base auditiva sólida es mediante la comunicación frente a frente. Aún antes de que los niños pequeños puedan hablar bien, ellos te están escuchando. Describe lo que pasa durante el día. Al final del día, resume lo que hicieron juntos. Tu niño pequeño está ansioso por aprender información sobre el mundo y pone mucha atención a tus palabras para captarlo.

Usa un tono alegre. Es más interesante para tu niño seguir en lugar de un monótono o murmullo.

Da instrucciones claras y simples. Usa oraciones simples: “Tráeme tus zapatos”. Es muy confuso para un niño pequeño seguirte si usas muchas palabras o conectas muchas indicaciones ("Después de guardar tus juguetes, quiero que me traigas tus zapatos y tus calcetines azules"). Con el tiempo, tú puedes trabajar para añadir más detalle a tus mensajes.

Dando indicaciones para las actividades de rutina es una buena manera de practicar las habilidades auditivas: “Dame tu vaso verde”. “Pongamos jabón en las manos para lavarlas”.

Aplica comentarios de manera positiva cuando tú puedas. Es más efectivo decirle a tu niño qué puede hacer, en lugar de qué no puede hacer. Por ejemplo, en lugar de decir, “¡No corras en la calle!” dile: “Dame la mano mientras cruzamos la calle”.

Lee a tu niño. Tú puedes ya saber que la lectura desarrolla el vocabulario de un niño. Pero interaccionando juntos sobre un libro también puntualiza las habilidades auditivas. Haz preguntas: “¿Dónde está el pájaro rojo? ¿Qué crees que pasará después?” Una razón por la cuál a los niños les gusta escuchar la misma historia una y otra vez es que les ayuda a aprender y predecir lo que viene después.

Juega un juego auditivo. Pídele a tu niño que ponga sus manos sobre sus ojos. Pregunta, “¿Qué puedes escuchar? ¿Puedes escuchar la cortadora de pasto afuera? ¿Puedes escuchar a los pájaros? ¿Qué más puedes escuchar?” A ver cuántos sonidos puedes nombrar.