Desarrollo Social y Emocional A está edad de niño pequeño, el desarrollo social y emocional es frecuentemente un estudio de contradicciones. Vas a estar encantada con el aumento en demostraciones de afecto de tu niño pequeño, pero desilusionada dos horas más tarde, cuando hace un berrinche porque quiere dos galletas en lugar de una. Ella busca voluntariamente tu ayuda para resolver un enigma, pero otras veces rechaza tu ayuda con un firme "¡No!" No te sorprendas si algunos días está contenta y otros días se queja por horas. Tu niña pequeña es cada vez más consciente de sí misma ("yo", "mío"), lo que quiere ("tú", "¡ahora!"), y que puede hablar contigo y ¡tú le entiendes la mayor parte! Sin embargo, la rapidez del cambio puede devastarla algunas veces. Considera como podrías reaccionar si una semana tú eres una jugadora mediocre de tenis, una tejedora o bloguera, ¡y tres semanas más tarde estás ganando premios! Satisfactorio, pero un poco inquietante.

Los Logros de tu Niño Pequeño

Emocionalmente, este es un momento difícil para tu niña pequeña y para ti. Ella necesita expresarse a sí misma y tener su propio espacio. Además necesita ese regazo confiable donde puede subirse cuando ha tenido suficiente libertad. Pero ahora también necesita saber que ciertas cosas que hace son muy agresivas o no son aceptadas socialmente. Está garantizado que se va a enojar y va a estar frustrada cuando sus necesidades no son satisfechas. Lo cual te deja la tarea difícil de ayudarle a aprender sus límites y a controlar sus emociones agitadas con amor y paciencia infinita.

Regresión del comportamiento es relativamente común entre los niños pequeños, y por lo general ocurre en los meses en medio y finales de la niñez temprana. Esto es cuando el niño se desliza hacia atrás a una etapa anterior, como pedir un biberón o un chupete. Esto es usualmente el resultado de un evento perturbador, o posiblemente la aparición de un hermano menor. También es perfectamente normal y pasará lo suficientemente pronto.

¿Cómo Puede Ayudar la Nutrición?

Alimentando a tu niña es algo más que darle de comer. Es demostrarle que la amas y que ella puede depender en ti una y otra vez para satisfacer sus necesidades básicas, a través de etapas exigentes y todo. Estás alimentando más que su cuerpo. Estás fortaleciendo el vínculo emocional con tu niño.