El cerebro de tu bebé está creciendo a enormes saltos ahora. Para el momento que cumple 2 años, el cerebro de un niño tiene 100 trillones de conexiones neuronales o sinapsis. Los resultados de esta proliferación sináptica son más aparentes en su desarrollo motor, adquisición del lenguaje y mayor conciencia de sí mismo. A medida que aumenta la cantidad de conexiones sinápticas, se produce un proceso de recorte, en el cual desaparecen las sinapsis que no se utilizan. Esta modificación permite a los recursos dirigirse a donde más se les necesite. Cada uno de los movimientos, pensamientos y expresiones de tu niño envuelve un conjunto específico de conexiones sinápticas las cuales, al igual que los músculos, son fortalecidas mediante el uso repetido. Con cada habilidad que domina tu niño pequeño, ya sea física o mental, las vías del cerebro involucradas son reforzadas, que sentarán las bases de su desarrollo. Veamos algunas de las maneras en que el desarrollo de su cerebro está promoviendo todo tipo de nuevos avances ahora.

Cognitivo

¿Haz notado que tu niño pequeño está comenzado a utilizar los pronombres personales "yo" y "nosotros"? Este cambio es el resultado del rápido desarrollo en las áreas de la corteza cerebral responsables de funciones de mayor orden, como la conciencia de sí mismo y la autoconciencia. En otras palabras, durante este período, el crecimiento cortical está proveyendo a tu niño un fuerte sentido de sí mismo, uno que es separado del mundo a su alrededor. Además, las redes neurales son más densas y las sinapsis se desplazan con mayor rapidez hacia otras áreas del cerebro, como los lóbulos frontales y temporales responsables por la memoria, el lenguaje y la coordinación de manos y ojos.

En esta etapa, tu niño pequeño puede seguir indicaciones simples (al menos cuando no dice ¡no!) y está adquiriendo una mejor comprensión de causa y efecto. Un aspecto importante del desarrollo del cerebro del niño pequeño es que, a pesar del crecimiento de tu niño, aún no tiene la habilidad de parar de hacer algo, aún cuando se le diga. Si, por ejemplo, está jalando la cola al gato y le pides que pare, él no podría responder como tú quisieras. Eso es porque existen múltiples regiones de la corteza cerebral relacionadas con la memoria, la planificación y el control de impulsos y el cableado sináptico aún no están apoyando a todas estas funciones.

Motor

La memoria no es probablemente lo primero que viene a tu mente cuando piensas en el desarrollo motor, pero es un elemento esencial. Cuando tu niño pequeño prueba algo nuevo, como mover su silla alta, y luego lo vuelve a hacer, la experiencia repetida refuerza determinadas vías neurales, y la acción se codifica en la memoria. Del mismo modo, cuando levanta una pelota y la arroja muchas veces, el cerebro registra los componentes físicos, espaciales y sensoriales envueltos en la acción; por lo tanto, la próxima vez que el arroje una pelota, automáticamente toma ese recuerdo, en lugar de tener que figurarse cómo hacerlo de nuevo. Un motivo por el cual tu niño pequeño tiene tanta dificultad para quedarse sentado quieto es porque está ocupado con la práctica y el refuerzo de cada habilidad nueva: desde correr, hasta subir escaleras y apilar bloques, y eso refuerza las vías neurales en el cerebro relacionadas con dichas series de movimientos.

Comunicación

A este punto del desarrollo de tu niño pequeño, los dos hemisferios del cerebro, además de la red que acompaña la corteza prefrontal, las áreas del lenguaje, el hipocampo y el cerebelo, trabajan en conjunto con mayor eficacia. Esta coordinación coloca a tu niño en medio de una explosión de vocabulario que cuadriplica la cantidad de palabras que él conoce antes de segundo cumpleaños. También él se está acostumbrando a decir esas palabras, ya que las diversas regiones del cerebro relacionadas con la recepción y producción del habla se pueden comunicar más rápido y eficaz. La teoría predominante es que cuando tu niño te escucha hablar, las señales se procesan en un área del cerebro llamada corteza auditiva y, luego, se transmiten a otra región del cerebro asociada con el reconocimiento de palabras. Una vez que él ha captado lo que tú estás diciendo y formulando una respuesta, los movimientos requeridos de la lengua, los labios y la garganta son planeados en otra región del cerebro. Desde allí, las señales pasan hacia la corteza motora, que envía órdenes a los músculos requeridos.

Social

La conectividad intensificada entre los dos hemisferios del cerebro, junto con la maduración de la corteza prefrontal y la red cortical-subcortical, trae mayor conciencia de sí mismo y un sentido de individualidad. Observarás que tu niño comienza a distinguir sus propios sentimientos, deseos e intenciones de aquellos de otras personas. Gradualmente, el sistema límbico (la base de las emociones fuertes e impulsos de tu niño) y la corteza prefrontal (donde se generan la memoria, la planificación, la anticipación y el control del impulso) trabajan en conjunto de una manera más integrada, que permite tener interacciones sociales cada vez más satisfactorias.