

Descubre qué cambios pueden esperarte a ti y a tu bebé durante tu octavo mes de embarazo.
¡La cuenta regresiva está en marcha! Tienes 8 meses de embarazo y pronto tendrás a tu maravilla en tus brazos. Pero tu pequeñito sigue creciendo y tu cuerpo también continúa cambiando. Tu útero más grande puede estar afectando un poco tu respiración y venas, y tu instinto de anidación puede estar en pleno apogeo mientras te preparas para la llegada de tu maravilla. Estas son algunas cosas que pueden estar por venir durante la mitad de tu tercer trimestre.
Podrías sentir cierta dificultad para respirar a medida que tu útero agrandado ejerce presión sobre el diafragma. Trata de dormir de lado y apóyate con almohadas. Mantener una buena postura puede ayudar a que tus pulmones se expandan. Los ejercicios de respiración profunda también pueden proveer algo de alivio. Si experimentas falta de aire severa acompañada de dolor en el pecho o pulso acelerado, busca atención médica inmediatamente.
En esta etapa avanzada del embarazo, pueden aparecer venas varicosas, caracterizadas por venas hinchadas de color azul o rojo, en tus piernas. Las hemorroides, o venas hinchadas en el área rectal y anal, también pueden desarrollarse en este momento.
Las hormonas, la presión sobre los vasos sanguíneos por el crecimiento de tu pequeñito y el aumento del volumen de sangre pueden contribuir a esta experiencia común que mejora después del parto. Aunque generalmente son inofensivas, las venas varicosas pueden ser incómodas y causar picazón y, en el caso de las hemorroides, pueden provocar sangrado rectal. Estas son algunas estrategias que podrían ayudar a calmar las molestias:
Para las hemorroides, toma mucha agua, aumenta tu consumo de fibra y consulta a tu médico sobre cremas sin receta de venta libre seguras durante el embarazo. Si las venas varicosas o las hemorroides se vuelven muy dolorosas o los remedios caseros no funcionan, comunícate con tu proveedor de atención médica.
A medida que tu cuerpo se prepara para la lactancia, tus senos pueden perder algunas gotas de calostro. También conocido como "primera leche" o "pre-leche", el calostro es una sustancia cerosa y amarilla que aparece antes de que tus glándulas mamarias comiencen a producir leche madura. Tiene anticuerpos y proteínas para apoyar el sistema inmunológico de tu recién nacido. Una vez que tu pequeñito llegue, será su primer alimento. Por ahora, usar almohadillas de lactancia o colocar un poco de papel en tu brasier puede ayudar a absorber parte del líquido y evitar manchas en tu ropa.
Las contracciones de Braxton Hicks, a veces llamadas "falso trabajo de parto", son sensaciones impredecibles de tensión en el abdomen que pueden durar desde 15 segundos hasta dos minutos. La deshidratación, una vejiga llena, el sexo y altos niveles de actividad son algunos desencadenantes potenciales de esta experiencia común del tercer trimestre, que se cree es la forma en que el cuerpo tonifica los músculos uterinos en preparación para el parto. Tomar agua, cambiar de posición y descansar puede ayudar a detenerlas.
Aunque pueden ser incómodas, las contracciones de Braxton Hicks no son trabajo de parto real; en el caso del trabajo de parto verdadero, las contracciones aumentarían en frecuencia y se volverían progresivamente más fuertes. Comunícate con tu médico inmediatamente si crees que puedes estar en trabajo de parto real.
¿Sientes la necesidad de organizar tu garaje y limpiar detrás de tu refrigerador? No estás sola. Las futuras mamás con frecuencia hablan de entrar en modo de "anidación" hacia el final de su embarazo. Este fenómeno materno puede incluir desde preparar la habitación del bebé hasta pulir cubiertos que nunca has usado.
Si te sientes especialmente productiva y tienes varios proyectos previos al bebé en tu lista de actividades, asegúrate de estar actuando con seguridad. Pídele a alguien más que suba la escalera o mueva los muebles pesados. Si estás muy ansiosa o te sientes abrumada, habla con tu médico.
¿No experimentas este instinto? Eso es totalmente normal. No todas las futuras mamás lo sienten. Escucha a tu cuerpo y haz lo que sea mejor para ti.
Durante tu octavo mes, algunas de las molestias que has estado experimentando hasta ahora pueden continuar, como dolor del ligamento redondo, calambres en las piernas, cambios en la piel, alteraciones en los senos y una mayor necesidad de orinar.
En este punto de tu embarazo, tu útero está aproximadamente a cinco pulgadas por encima de tu ombligo. Tu pancita más grande—junto con la hinchazón de los pies y articulaciones más flojas— puede hacer que camines un poco balanceándote y empieces a sentirte algo torpe.

A los 8 meses de embarazo, el feto está desarrollando reservas de grasa corporal, que ayudarán a tu bebito a almacenar energía, proporcionarle calor y, por supuesto, contribuirán a esos irresistibles cachetes y rollitos en las piernas que pronto estarás pellizcando y besando. Su cerebrito está creciendo, y los pulmones y el sistema inmunológico aún se están desarrollando, pero la mayoría de los otros órganos y sistemas internos están casi listos para funcionar. Su sistema digestivo continuará desarrollándose después del nacimiento. Y aunque tu pequeñito puede estar un poco apretado en el vientre, seguirá pateando con fuerza.
Al final de tu octavo mes, tu pequeñito amor tiene aproximadamente el tamaño de una calabaza.
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