
¡Descubre formas suaves y efectivas de calmar el dolor de la pancita de tu recién nacido!
Los bebés recién nacidos tienen mucho crecimiento, cambios y adaptación a cosas que pueden hacerles doler la pancita, pero hay muchas formas en que puedes ayudarlos a sentirse mejor. Aunque no siempre existe una solución mágica para los dolores de pancita, hay muchas cosas que puedes tratar de manera segura en casa para calmar a tu pequeñito. En esta guía, analizamos las preguntas comunes que los padres con frecuencia tienen sobre la pancita de su bebé, con consejos prácticos y trucos reconfortantes para calmar una pancita inquieta.
Observa si hay más irritabilidad, si levanta sus piernitas hacia su pancita y cualquier cambio en sus hábitos alimenticios. Si llora durante o después de las comidas y el sueño se vuelve difícil, esos son indicadores comunes de una pancita en problema.
Las molestias abdominales podrían deberse a muchas cosas diferentes, incluyendo los siguientes:
Los cólicos, los gases, el estrés y las rutinas de sueño irregulares son causantes comunes de las molestias abdominales nocturnas. Cuando alimentas a tu bebito tarde por la noche, podría ayudar alimentarlo somnoliento pero asegúrate de eructarlo después de alimentarlo para ayudarlo a liberar gases.
Crear una rutina relajante y calmante a la hora de dormir también puede ser de gran ayuda para calmar los problemas de la pancita de tu bebé.
Si tu bebé tiene cólicos, existen muchas estrategias para manejarlos, y puede valer la pena preguntarle a tu médico sobre tratar una nueva fórmula para bebés, como Nutramigen®.
Nos dedicamos a calmar las molestias de la pancita. Veamos algunas estrategias amigables que pueden hacer que el mundo de tu bebito sea mucho más cómodo:
Eructar a tu bebé le ayuda a liberar gases, que de otra manera pueden acumularse en su pancita y volverse irritantes o dolorosos. Trata de variar con diferentes posiciones, como la clásica sobre el hombro o la posición acostada en tu regazo, para encontrar el punto ideal para eructar a tu bebé.
¡Es hora de un poco de bicicleta para bebés! Mover suavemente esas piernitas en movimiento de pedaleo puede ser un cambio radical, ayudando con los gases y manteniendo las cosas en movimiento en la pancita de tu bebé.

Aunque no siempre existe una solución mágica para los dolores de pancita, hay muchas cosas que puedes tratar de manera segura en casa para calmar a tu pequeñito.
Si estás amamantando, una buena sujeción ayuda a evitar que entre aire no deseado. Esto puede requerir algo de práctica, y algunos bebés se adaptan mejor a la lactancia que otros. Consulta nuestros consejos sobre cómo amamantar para ver algunas técnicas en acción.
Para los que alimentan con fórmula, hay muchas opciones para elegir; algunas fórmulas como Enfamil Gentlease® (la lata morada) pueden ser más suaves para la pancita de tu bebé, mientras que otras abordan alergias y otros problemas de alimentación. Hay algo para todos: ¡explora nuestra familia de fórmulas para conocer las opciones con Enfamil®!
Un baño cálido puede hacer maravillas, relajando esos pequeños músculos y creando un espacio tranquilo para tu pequeñito.
El tiempo boca abajo también conocido en inglés como ‘tummy time’ no es sólo para fotos lindas; es un truco secreto contra los problemas de la pancita. Incluye algunas sesiones supervisadas de tiempo boca abajo durante el día para ayudar con los gases y mantener el tracto digestivo funcionando sin problemas.
Por último, pero no menos importante, los papás superhéroes saben cuándo llamar a los profesionales. Si los problemas de pancita persisten o se acompañan de posible lesión o alguna otra cosa que te preocupe, es hora de llamar a tu pediatra para obtener algún consejo experto.
Toda la información de Enfamil, incluyendo, pero no limitada a la información sobre la salud, condiciones médicas y nutrición, está destinada a tu conocimiento en general y no substituye la identificación del cuidado médico de un profesional de la salud, consejos o el manejo para condiciones médicas específicas. Debes buscar atención médica y consultar a tu médico o pediatra por cualquier problema específico de salud o nutrición. Nunca ignores el consejo médico profesional ni retrases la búsqueda de tratamiento, atención o ayuda médica debido a la información que hayas leído en Enfamil